Bullterrier:
El Bullterrier es un perro que se quiere y se deja querer. El Estándar nos demuestra la exhuberancia del animal, sus virtudes y sus defectos.
De cualquier forma es un animal muy fácil de adiestrar. Los Bull terrier se llevan muy bien con todo el mundo y nunca han mostrado un índice exagerado de agresividad.

No suele hacer migas a las primeras de cambio con un congénere extraño. Por ello, si ya tenemos un animal en casa y queremos adquirir un Bullterrier tendremos que procurar que sean de sexos opuestos, al que ya tenemos.
Los Bullterrier no plantean ningún problema para la socialización, viven en armonía en el seno de la familia.

Es una raza que se desenvuelve estupendamente en todas las actividades familiares y su comportamiento en el interior de un coche es correcto. A los Bullterier les chifla el coche, los juegos y sobre todo jugar con muñecos.

Requiere un ejercicio casi diario y mas los Bullterrier que ya tienen unos cuantos años, que necesitan un cuidado especial y un mantenimiento regular, además de llevarlos periódicamente al veterinario.
Son perros con mucha memoria y desde los primeros días de nacer hay que corregirles sus malos hábitos.
El cachorro de Bullterrier hay que entrenarlo constantemente dentro y fuera de la vivienda a partir de los seis meses.
Hay que enseñarlo desde el inicio, quien es el que manda, y ponerle el collar desde el primer día.
El Bullterier no empieza a reconocer voces o palabras hasta las catorce o dieciséis semanas de vida. Esta raza requiere amor y mucha atención, como cualquier niño. Estos animalitos piensan igual que los infantes, les encanta que hablen con ellos y la clave para entenderlos es que animal y dueño se lo pasen bien. Para que su entrenamiento sea afectivo se recomienda grandes dosis de paciencia. El Bullterrier hay que cepillarlo regularmente con un trapo mojado y ponerle algunos aceites naturales. No hay que temer al agua, pues a los Bullterrier les encanta bañarse.
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