Historia

La
historia de esta raza es rica en detalles, anécdotas
y sobre todo en cambios.
Es una raza extremadamente antigua que ha sufrido bastantes
variaciones en su morfología hasta obtener el estándar
actual.
El
Bulldog ingles desciende de los antiguos molosos del tíbet,
que fueron importados por los romanos a Inglaterra. Se utilizaron
para la lucha contra diferentes animales. La lucha contra
los Toros “Bull” puede ser uno de los orígenes
de su nombre.
Esta raza fue creada para cubrir las necesidades de una
época – En su época de “gladiador
canino” se decía, que era capaz de vencer tanto
a un toro como a un oso.
Evidentemente los orígenes del Bulldog están
estrechamente ligadas con las peleas de perros que se populizaran
en la Edad Media en Gran Bretaña (“Bull-baiting“)
Estos perros eran mas altos esbeltos y ágiles que
los actuales Bulldog.
Afortunadamente para la raza y para nosotros, dichas peleas
se declararon ilegales y se abolieron en 1835, lo que casi
lleva a la extinción del Bulldog a mediados del S.
XIX, puesto que decreció el interés por ellos.
Es precisamente la afectividad y la dependencia hacia el
ser humano, presente en todos las estadios de su evolución,
lo que ha permitido la pervivencia de la especie a lo largo
de los siglos.

'The Baited Bull Broke Loose' del 1802
Gracias a un grupo de granjeros que tuvieron la paciencia
y la voluntad para evitar que el Bulldog ingles desapareciera,
intentando cuidar el aspecto más “Humano”
del Bulldog, adaptándolo a la convivencia familiar
durante muchas generaciones. Hoy en día podemos seguir
disfrutando y presumiendo de ellos.
Es precisamente la afectividad y la dependencia hacia el ser
humano, presente en todos las estadios de su evolución,
lo que ha permitido la pervivencia de la especie a lo largo
de los siglos.
En 1864 se redacto el primer estándar de la raza.
Los Británicos enarbolan con orgullo la creación
y desarrollo de esta raza, todo un símbolo nacional.

'On Guard' óleo de Robert Taylor, 1871